AZKENA ROCK FESTIVAL 2018

Ya ha pasado el Azkena 2018. Ya ha pasado otra edición de nuestro festival favorito, ése que nos sirve de excusa cada 365 días para vivir un intenso fin de semana de rock, cerveza y comida con la cuadrilla. Y ahora toca hacer balance para contaros a todos los que no estuvisteis en Vitoria el 22 y 23 de junio parte de lo que os habéis perdido.

Centrándonos en el aspecto puramente organizativo, y para no repetirme demasiado con lo que ya comenté en el artículo del año pasado y que podéis leer pinchando aquí, mencionar simplemente que este año se han consolidado definitivamente tanto el tercer escenario como las dos carpas de trashville, lo que permite que en todo momento haya al menos dos alternativas de las que disfrutar, por lo que si no te gusta el grupo que está actuando en ese momento, siempre vas a tener otro para ver.

También se ha mantenido la amplia oferta de comida a base de foodtrucks que ya el año pasado nos alimentó durante el festival. Qué lejos quedan aquéllos días en los que tenías que elegir entre bocata de lomo o sucedáneo de tortilla! Y los baños siguen aumentando en número y limpieza.

Cabe mencionar que las bebidas las sirven, al igual que el año pasado, en vasos reutilizables por los que cobran 2,5€ pero que te reintegran el dinero cuando devuelves el vaso en cualquiera de las barras, lo cual sirve para evitar que tras los conciertos las zonas cercanas a los escenarios sean un auténtico mar de plástico, como ocurría hasta no hace mucho.

La última novedad es que este año se pagaba en las barras con dinero en metálico. Parece ser que tras la intentona del año pasado con las pulseras recargables, la organización ha decidido volver al sistema clásico, lo cual facilita mucho las cosas al público.

Centrémonos ahora en el aspecto musical. Lógicamente no pude ver a todos los artistas, y a algunos los vi apenas 3 ó 4 canciones, por lo que seguramente mi opinión no coincidirá con la de todos vosotros. De hecho, comentando los conciertos con las distintas cuadrillas, era curioso ver cómo, tras una misma actuación, cada uno tenía una opinión diferente de lo vivido, aunque hubo unanimidad en algunos.

El viernes llegamos a Mendizabala a la vez que subían The Sheepdogs al escenario principal. Les tenía un poco perdida la pista desde sus visitas en 2013 (cuya crónica podéis leer pinchando aquí), pero siguen sonando exactamente como esperaba, destilando esencia a Allman Brothers en cada nota. No conozco a nadie que los viese y que no quedase prendado de su propuesta. Además, el espectacular sonido de la banda sobre el escenario nos sirvió para certificar que si alguien no suena bien en el Azkena es porque no quiere o porque su técnico de sonido no sabe cómo se hacen las cosas. Habían tocado a mediodía en la plaza de la Virgen Blanca para calentar al público más madrugador y los que estuvieron allí dijeron todos lo mismo, un concierto genial.

The Sheepdogs

Acto seguido nos fuimos a coger sitio al segundo escenario porque tocaban uno de mis grupos fetiche, Rival Sons. No puedo ser objetivo con estos tíos, me encanta todo lo que hacen, y me parece que dieron un show intenso y matador, sabedores de que estaban ante un público que mayormente no era el suyo. Dejaron sus canciones más lentas aparcadas (salvo Memphis Sun, si se puede considerar lenta) y nos escupieron pelotazos como Torture, Pressure & Time o Electric Man con un derroche de energía y clase brutal. De lo mejorcito de la escena rock de este siglo, sin duda.

Rival Sons

A continuación saltó Van Morrison, cabeza de cartel del viernes, al escenario principal, momento que aprovechamos para cargar un poco las fuerzas mientras veíamos su concierto a lo lejos. Como decía mi buen amigo el Dr. Van Helsing, sonaba tan perfecto que parecía un disco más que un concierto. La voz del señor Morrison es espectacular, y lleva una banda que suena de 10, pero yo no terminé de engancharme al concierto con esas versiones tan pulidas de clásicos como Baby Please Don’t Go, Got My Mojo Working o The Night Time Is The Right Time. Aunque la traca final con Brown Eyed Girl y Gloria, escuchadas en la voz del artista que las creó y las hizo atemporales, hay que reconocer que fue un subidón.

De aquí fuimos un poco al Trashville a ver a The Sensational Second Cousins, grupo holandés de guitarra y percusión de aire rockabilly que hizo menearse de lo lindo a todos los que se asomaron por allí.

The Sensational Second Cousins

Seguidamente fuimos a ver a Dead Cross al segundo escenario. El grupo formado por Mike Patton (vocalista de Faith No More) y Dave Lombardo (ex-batería de Slayer y de Fantomas, Testament o Suicidal Tendencies en la actualidad) descargó una andanada de Hardcore ultra-acelerado con el que pudimos ver pogos enfrente del escenario.

Con un repaso por su disco homónimo y su EP no hubo tiempo para el descanso en ningún momento durante su actuación, que terminaron con un pequeño fragmento de Raining Blood de Slayer. Según me comentó el Dr. Schreck, uno de los conciertos del festival para él.

Dead Cross

Tras ellos Chris Robinson Brotherhood dieron un gran concierto de rock psicodélico clásico de la costa Oeste, con un Neal Casal espectacular a la guitarra, finísimo, y unos teclados sublimes. Alargaron las canciones bastante menos que en el concierto que dieron en el Antzoki bilbaíno el pasado mes de marzo, lo que hizo que el público que esperaba ver algo similar a los Black Crowes no saliese del todo decepcionado. Aún así, si tenéis la oportunidad, os recomiendo encarecidamente ver a este grupo en sala.

Chris Robinson Brotherhood

El día acabó viendo al grupo que ha montado Wayne Kramer para celebrar el 50 aniversario de la edición del Kick Out The Jams de MC5, donde figuran gente como Dug Pinnick, al que vimos el año pasado al frente de King’s X, o Kim Thayil, guitarrista de Soundgarden. La verdad es que sonaban muy conjuntados (cosa que no ocurre cuando escuchas el disco original de 1968, todo hay que decirlo), y a Wayne Kramer se le vio en bastante buena forma, mejor incluso que en aquel lejano 2004 donde ya vino con la gira de reunión DKT/MC5, con Lisa Kekaula llevando la voz cantante en aquella ocasión. Mucho más que un show para la nostalgia.

MC5

De aquí nos fuimos a coger fuerzas para el día siguiente sin ver a Girlschool, que me dejaron bastante mal sabor de boca cuando vinieron hace un par de años teloneando a Saxon, pero que según dicen quienes las vieron debieron de dar un gran show con su metal de la vieja escuela.

Cabe mencionar que fue una auténtica lástima que Urge Overkill se cayesen del cartel a última hora debido a un infarto sufrido por Eddie King Roeser, pero esperamos que se recupere y que el año que viene nos devuelvan la visita de nos deben. Por sugerir, en el ARF’19 molaría que los Urge Overkill se tocasen Saturation el viernes y Exit The Dragon el sábado. Y si queréis que hagan el homenaje a Tom Petty que ya tienen ensayado en formato acústico en la Virgen Blanca a mediodía 🙂

El sábado comenzó, como ya es tradición, con unas cervezas y unos vermouths por la plaza mayor y la calle Cuchillerías, para acto seguido ir a la plaza de la Virgen Blanca a disfrutar del concierto de James Taylor Quartet, que ofrecieron un show jazzy repleto de calidad musical, bastante verbenero pero muy entretenido.

Después de una buena comilona con la cuadrilla rockera comentando batallitas cual abuelos chocheantes–el Azkena también es eso, por supuesto- llegamos a Mendizabala, bastante tarde, para ver a Mott The Hoople en un concierto que me dejó un sabor agridulce. Porque la visita de este grupo clásico del glam-rock británico al Azkena era, a priori, no uno de los conciertos más esperados del ARF’18, sino casi uno de los más esperados por la comunidad rockera este año. Y a aumentar las expectativas ayudaba el gran concierto que vimos de Ian Hunter en solitario a finales del pasado año de nuevo en el Kafe Antzokia. Pero el concierto que vimos en el escenario principal de Mendizabala fue deslavazado y con un sonido rayando lo pésimo. Parecía que cada uno de los músicos del grupo iba a su aire, y aunque no se puede poner ningún pero a la entrega tanto de los propios músicos como del público, es cierto que el resultado final no fue el esperado. Aún así, siempre es un gustazo escuchar clasicazos como All The Way From Memphis o All The Young Dudes.

Mott The Hoople

A continuación presenciamos uno de los mejores bolos de esta edición del ARF según la unánime opinión de mis amigos y conocidos, el de Turbonegro sobre el segundo escenario. Los noruegos nos ofrecieron un show con un sonido apabullante y una actitud en escena fuera de toda duda -a pesar de los problemas de Happy Tom con sus bajos-. Los que estuvimos en primera fila disfrutamos de lo lindo, desgañitándonos en la primera parte del concierto con los temas de su último disco, que por momentos suena casi a AOR, y al final con clásicos como Age Of Pamparius, Selfdestructo Bust o el sempiterno I Got  Erection. Por ponerle un “pero” al show, tal vez sobró el medley de Queen –amo a Queen con toda mi alma, pero prefiero que toquen cualquier tema de esa maravilla titulada Apocalypse Dudes que una cover de Queen-. Otro “pero” que creo que debo mencionar de este grupo es que parece que se ha perdido la sensación de peligro que tenían antes sus shows. Sin ir más lejos, lo que recuerdo de su actuación en el Azkena de 2004 es que allí podía pasar cualquier cosa y ninguna buena, mientras que hoy día el show de Turbonegro es más para “todos los públicos”, a pesar de las referencias a la cocaína y otras sustancias diversas. Esto no es necesariamente malo, y habrá gente que incluso lo prefiera, pero parte del encanto de Turbonegro residía en esa tensión que existía en sus shows.

Turbonegro

De allí nos acercamos de nuevo al escenario principal a ver a Joan Jett y sus Blackhearts. He de decir que nunca he seguido la carrera musical de esta señora y que el estilo que practica me llama más bien poco, pero el magnetismo que desprende su figura hizo que me quedase durante varios minutos embobado disfrutando de su show. Es de esas personas que hacen que no puedas apartar la mirada de ellas cuando están encima de un escenario. Junto a sus Blackhearts ofreció un muy buen concierto, compacto, con un gran sonido, ametrallándonos con sus pelotazos de punk hipermelódico. Un gran show a la altura de la leyenda.

Joan Jett

Tras ella tocaron los australianos Beast Of Bourbon, que hicieron las delicias de gran parte del personal con su blues duro lisérgico. Al igual que ocurrió con el show de The Scientists –grupo con el que comparten varios miembros- el año pasado, prácticamente se juntaron para este show en Vitoria. Pero creo que tomaron nota y en esta ocasión vinieron bastante más ensayados y sonaron mucho más conjuntados.

Beasts Of Bourbon

Luego nos acercamos al tercer escenario a ver un poco el homenaje a Tom Petty que preparó Carlos Vudú y el Clan Jukebox, que sonó impecable, tal vez un poco frío por momentos, pero que dejó un buen sabor de boca a todos los que se arrimaron a verles.

Carlos Vudú y el Clan Jukebox

Para terminar la jornada del sábado, era el momento de disfrutar de la reunión de Gluecifer. Tras mucho tiempo separados, se pudo observar a la banda completamente en forma. Solamente algunos problemas con el micrófono de Biff Malibu les alteraron una actuación prácticamente perfecta en lo sonoro. Gran actitud de Raldo Useless y Captain Poon descargando riffs y solos de alto voltaje y una base rítmica que empujó imparable todo el concierto. Con mucha parte del concierto basado en su último disco Automatic Thrill hubo tiempo para volver hasta Ridin´The Tiger, pasar por Basement Apes o tocar el último tema que compusieron, Desolate City. Prácticamente hora y media de disfrute para terminar a las 3:30 de la madrugada deseando que vuelva a encenderse la chispa en Gluecifer para crear nueva música. En lo que podría denominarse el poker de ases del rock escandinavo de los 90, The Hellacopters, Backyard Babies, Turbonegro y Gluecifer fue una suerte disfrutar de 2 ellos en esta edición y desde aquí me gustaría plantear el desafío a Last Tour International de conseguir reunir a este poker de bandas en una futura edición.

Gluecifer

Hasta aquí el ARF’18. Nos vemos en Mendizabala el 21 y 22 de junio de 2019.

Keep on Rockin’!

Tx. Dr. Schreck & Dr. Pretorius

Fotos: Azkena Rock Festival