BEGGARS BANQUET 50 AÑOS DESPUÉS (1968-2018)

En este 2018 se cumplen 50 años de un disco que considero fundamental en la carrera de los Rolling Stones, Beggars Banquet, así que vamos a intentar desgranarlo un poco.

Pero antes que nada pongámonos en situación. Estamos a finales de 1968. En los últimos 3 años la sociedad y sobre todo la música han evolucionado vertiginosamente. Un par de años antes explotó el movimiento hippie, surgiendo la psicodelia y la música ampliamente influenciada por el consumo de drogas. Bandas como los Beatles y los Stones estaban en su momento más álgido, aunque bien es cierto que los Beatles iban unos cuantos pasos por delante de los Stones a nivel discográfico a esas alturas de la década. En 1967 los Beatles habían grabado el venerado Sgt. Pepper’s y la respuesta de los Stones había sido un hoy reivindicado pero por aquel entonces lapidado Their Satanic Majesties Request’s, un disco de nivel bastante inferior al de los Beatles. En noviembre de 1968 los Beatles editarían el White Album, la que posiblemente sea su obra maestra. Y los Stones tenían que mover ficha…

Pero el panorama musical iba mucho más allá de la dualidad Beatles/Stones. Había fantásticas bandas por aquel entonces que habían hecho evolucionar al rock a pasos agigantados en los 3 últimos años. Cream, el considerado primer supergrupo de la historia (Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker, casi nada), habían aparecido y desaparecido en 2 años, dejando un legado de blues-rock psicodélico apabullante. The Who estaban en plena transición de ídolos mod a gigantes del rock (un año después se editaría Tommy), los Yardbirds estaban en pleno proceso de descomposición, ya bajo el nombre de The New Yardbirds, pero el Zeppelin todavía no había despegado y quedaban unos meses para el nacimiento de estilos tan fundamentales a partir de la década de los 70’ como el heavy metal y el rock progresivo.

Imagen del interior de la carpeta de Beggars Banquet

Al otro lado del Atlántico también había habido grandes cambios en la música moderna, pero quizás más enfocados al blues, soul y folk que al rock. Los Byrds se habían pasado del pop al country con Sweetheart of the Rodeo de la mano de Gram Parsons, que abandonó el barco para formar los seminales Flying Burrito Bros. antes de final de año. La Creedence acababa de publicar su homónimo álbum de debut, pero aún no eran las leyendas que serían poco después. Bob Dylan estaba en uno de sus muchos puntos álgidos. Los Beach Boys pretendían equipararse a los Beatles (y casi lo consiguen). El sonido Stax con artistas como Otis Redding o Aretha Franklin estaba en su máximo apogeo. Y desde hacía dos años un extraterrestre que se dice que había nacido en Seattle y se hacía llamar Jimi Hendrix había revolucionado la guitarra eléctrica de tal manera que nunca nadie volvería a tocar ese instrumento igual.

Portada publicada en 1968 de Beggars Banquet (la del retrete fue censurada)

Para que os podáis hacer una mejor idea de lo que estamos hablando os dejo una lista sacada de internet de algunos de los mejores discos de 1967 y 1968

1967

THE VELVET UNDERGROUND – The Velvet Undrogrund & Nico

LOVE – Forever changes

THE DOORS – The Doors

JIMI HENDRIX – Are you experienced

VAN MORRISON – Blowin’ your mind

LOVE – Da capo

ARETHA FRANKLIN – I never loved a man the way i love

ERIC BURDON AND THE ANIMALS – Winds of change

THE BYRDS – Younger than yesterday

THE YARDBIRDS – Little games

TEN YEARS AFTER – Ten Years After

THE KINKS – Something else

ALBERT KING – Born under a bad sign

THE DOORS – Strange days

BOB DYLAN – John Wesley harding

THE BEACH BOYS – Smiley smile

THE WHO – Sell out

JEFFERSON AIRPLANE – Surrealistic pillow

 

Y en 1968 podemos destacar:

THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE – Electric ladyland

THE VELVET UNDERGROUND – White light, white heat

THE BEATLES – White album

THE KINKS – The Village Green Preservation Society

VAN MORRISON – Astral weeks

MC5 – Kick Out The Jams

ARETHA FRANKLIN – Now

JEFF BECK GROUP – Truth

ERIC BURDON & THE ANIMALS – Love is

CANNED HEAT – Boogie with Canned Heat

TRAFFIC – Traffic

MUDDY WATERS – Electric mud

CREAM – Wheels of fire

THE BYRDS – Sweetheart of the rodeo

BIG BROTHER & THE HOLDING COMPANY – Cheap thrills

THE BAND – Music from Big Pink

THE SMALL FACES – Ogden’s nut gone flake

THE PRETTY THINGS – S.F. Sorrow

TAJ MAHAL – Taj Mahal

CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL – Creedence Clearwater Revival

OTIS REDDING – The dock of the bay

BLUE CHEER – Vincebus eruptum

THE DOORS – Waiting for the sun

DEEP PURPLE – Shades of Deep Purple

STEPPENWOLF – Steppenwolf

Ok, pues una vez hechas las presentaciones, vayamos al lío. Como podéis ver echando una ojeada a lo que se publicaba en aquel momento, el rock, como ya hemos dicho, estaba en un estado de ebullición brutal desde hacía unos 3 ó 4 años, y en los últimos meses se había ido perdiendo poco a poco la inocencia y el buenismo del espíritu hippie surgiendo músicas y letras con más mala leche. Pero cuando llegó el Beggars Banquet de los Stones a las estanterías de las tiendas de discos de todo el mundo parece que esa suciedad y esa rabia explotó finalmente en la cara de la sociedad moderna.

Antes de sacar el disco en diciembre editaron en mayo un single para promocionar el mismo, que a la postre se convertiría en uno de sus temas de mayor éxito y canción omnipresente en todos sus directos. Jumpin’ Jack Flash. En él Keith Richards usa por primera vez el recurso de distorsionar una guitarra acústica para conseguir ese sonido tan peculiar. Mick Jagger canta en este tema una de sus características y geniales letras (I was drowned, I was washed up and left for dead/ I fell down to my feet and I saw they bled/ I frowned at the crumbs of a crust of bread/ I was crowned with a spike right through my head) con una rabia que nunca antes se le había escuchado, y el conjunto consigue auparles a lo más alto de las listas de singles de aquel entonces en UK.

Ya en diciembre sale a la venta Beggars Banquet, con una portada en blanca con sólo el nombre del grupo y del disco en letras doradas, debido a la censura de la portada original. El disco comienza con Sympathy For The Devil, una canción que se dice que llevaban tiempo intentando hacer que funcionase de una u otra manera pero que no lo consiguieron hasta que fusionaron de esa manera tan etérea la samba con el rock más sucio y carroñero que se había hecho hasta ese momento. Posiblemente sea uno de los 3 ó 4 temas más emblemáticos de los Stones, y en mi opinión seguramente sea la mejor letra escrita por Mick Jagger, en la cual se pone en la piel de Lucifer para relater algunos hechos históricos (I stuck around St. Petersburg/ When I saw it was a time for a change/ Killed the czar and his ministers/ Anastasia screamed in vain) (Just as every cop is a criminal/ And all the sinners saints/ As heads is tails Just call me Lucifer/ ‘Cause I’m in need of some restraint). Nada Nuevo puedo decir de semejante canción que no se haya dicho ya. Una de las canciones que siempre aparecen en los primeros puestos de mejores canciones de la historia del rock, y merecidamente, por supuesto.

El disco continúa con No Expectations, una bonita balada acústica de aires country tocada con slide (una de las últimas aportaciones de Brian Jones a la banda es este slide guitar) con una bucólica letra, ideal para bajar revoluciones tras la primera traca. Cabe mencionar que esas influencias country prácticamente no habían aparecido hasta ahora en la discografía stoniana pero en adelante se volverán cada vez más habituales, destacando fundamentalmente en este disco y en Exile On Main Street (1972).

La tercera canción es Dear Doctor, de nuevo un tema acústico muy campestre, sin batería, con guitarra acústica, banjo, armónica y segundas voces quejumbrosas sobre una irónica letra de un hombre abandonado el día de su boda.

Continuamos con Parachute Woman, un blues-rock con metáforas guarras muy en la onda del blues clásico (Parachute woman, land on me tonight) y que en el disco parece que se queda a medias, pero que cuando lo llevaban al directo crecía bastante.

La cara A se cierra con Jig-Saw Puzzle, una canción que en su día consideraron como una copia al Bob Dylan más surrealista pero que a mí siempre me encantó por la manera que tiene la canción, a pesar de su larga duración, de ir siempre de menos a más, muy en la onda a lo que harían un año más tarde con You Can’t Always Get What You Want.

La cara B se abre con otro de los temas más famosos de los Stones, Street Fighting Man, inspirado por las revueltas de Paris de mayo del 68. De nuevo encontramos esas guitarras acústicas saturadas tocadas con actitud rabiosa, una letra que si la cantase en 2018 alguien en España tal vez se tendría que exiliar en Bélgica (I’ll kill the king, I’ll rail at all his servants). Otro clásico entre los clásicos. Como curiosidad, decir que en esta canción Dave Mason, guitarrista de Traffic, tocó un instrumento hindú llamado shenhai. La conexión con Traffic viene a través del productor, Jimmy Miller, al que contrataron los Stones para la producción de este disco porque les gustó mucho su trabajo con Traffic y porque no acabaron muy contentos con cómo había quedado su anterior obra, el Their Satanic…, que se habían autoproducido.

Seguimos con Prodigal Son, una verión del reverendo Robert Wilkins, de nuevo otra canción acústica de clara influencia country-blues, con los licks de guitarra doblando la voz tan típicos del blues.

El siguiente tema es Stray Cat Blues, un furioso y sucio rock con una letra que ya analicé en un artículo anterior y que podéis leer pinchando aquí. En canciones como ésta se aprecia muy claramente la vertiginosa evolución de los Stones del rock de mediados de los sesenta hacia un sonido más duro, de la mano de un Keith Richards sublime. Mucha gente le critica porque su técnica no es la mejor. De acuerdo, pero nadie, NADIE, toca ni suena como él. Por eso es uno de los más grandes, aunque técnicamente se pueda decir lo que se quiera de él.

Nos vamos acercando al final con Factory Girl, de nuevo otro tema acústico sobre una “chica obrera” que tampoco es que aporte gran cosa, pero que como curiosidad podemos decir que fue utilizado por los Stones en 2013 con la letra cambiada a Glastonbury Girl en el concierto que ofrecieron los Stones en Glastonbury ese verano, tras unos cuantos años sin pisar los escenarios.

El disco se cierra con Salt Of The Earth, una vez más un tema basado en las guitarras acústicas, en este caso cantado por Keith Richards a medias con Mick Jagger, con una letra que supone una dura crítica a la gente que no hace nada por cambiar la sociedad en la que vive. Una letra que no ha perdido ni un ápice de mordacidad 50 años después (Raise your glass to the hard working people Let’s drink to the uncounted heads Let’s think of the wavering millions Who need leaders but get gamblers instead).

En resumen, estamos frente a un disco que marcó el fin de una época y el comienzo de otra. A partir de aquí la cultura popular perdió su inocencia y el rock se convirtió en algo sucio y peligroso. Poco después vendría Altamont, que se considera el fin de espíritu del 67, pero el peligro, la suciedad y la oscuridad en el rock salieron, entre otros muchos sitios, de aquí.

Keep on Rockin’!

Dr. Pretorius