CORRE, ROCKER

Queridos Frankensmaniac@s:

 

 

Hay regalos, como en el caso de los libros, que van más allá del detalle material que representan. Suponen, con su lectura, el abrirnos las puertas a mundos desconocidos y a veces muy enriquecedores. En mi caso el libro del que hoy me ocupo, el “Corre, Rocker” (Crónica personal de los ochenta), de SABINO MENDEZ me ha permitido adentrarme entre las bambalinas de lo que se dio por llamar la movida madrileña de los 80. Un relato escrito por el que ha sido guitarrista y letrista  de casi todas las canciones que se convirtieron en himnos de LOQUILLO Y LOS TROGODITAS. “Corre, rocker” merece ser recuperado con esta nueva reedición y al hilo de la gira de LOQUILLO de 40 años de Rock & Roll actitud.

 

 

Confieso que antes de su lectura tenía mis desconfianzas ante un libro escrito por un rockero que era el compañero ideologo de un tipo que nunca ha sido santo de mi devoción:José María Sanz (“LOQUILLO”). Su pose impostada, refrendada por un amigo mio (que compartió organización de una gira y fiesta con él LOCO,aprovechándose este de su generosidad con determinadas sustancias  para luego ignorarle como si no le conociese) y su forma de cantar nunca me gustaron especialmente pero la música y las letras que hacían su banda ,LOS TROGLODITAS, siempre me parecieron auténticas. El libro me reafirma en esa idea que tenía de un LOQUILLO que pretende casi desde el principio desarrollar un papel sobre actuado para erigirse en adalid de toda una generación. EL LOCO, aunque no destaque especialmente en la composición ni en la oratoria en las ruedas de prensa, ante un Sabino muy ilustrado, utilizará todas las artimañas para ser él el centro de todos los focos.

 

Desde no informar al resto del grupo de cuando son las ruedas de prensa a corregir letras de canciones de MENDEZ, aunque sea en dos palabras, para intentar atribuirse también su nombre en la composición.

 

El libro nos muestra como LOS TROGLODITAS (antes LOS INTOCABLES), cuyo nombre fue inspirado por MANOLO GARCIA y QUIMI PORTET , es un grupo de tendencias punk en sus inicios con un cantante de actitud Rocker tímido e inseguro pero con muchas ansias de grandeza y que a través del tiempo va desarrollando y bordando su papel dentro del mundillo de la música. El éxito del grupo se debe en gran medida a las composiciones de SABINO. Por ejemplo “La mataré” , que es escogida como canción del año en 1987.Una canción que  escribió MENDEZ en homenaje a las vibrantes rumbas misoginas de LOS CHUNGUITOS.

 

La importancia del grupo con sus directos y composiciones es evidente aunque LOQUILLO les recuerda que él es el único imprescindible en la banda en su cruzada por convertirse en el referente de toda una generación. El libro es una crónica, desde dentro, de la década de la llamada movida , una etapa muy creativa , de rebeldía, genialidades y excesos de los que el autor también da buena cuenta en el relato. Resulta muy interesante los relatos de cómo van germinando desde sus comienzos figuras muy populares como MANOLO GARCIA(desde sus inicios como batería en LOS RAPIDOS), ALASKA, ALMODOVAR o ANA CURRA y EDUARDO BENAVENTE y su grupo PARALISIS PERMANENTE( todos unos adelantados a su época en este país).

 

Precisamente en la compañía discográfica independiente que había fundado PARALISIS PERMANENTE, “Tres cipreses”, será donde editen su  afamado larga duración LOQUILLO Y LOS TROGLODITAS: “EL ritmo del garaje”. Aquellas sesiones trabajando en el marco de una estructura independiente, formada por gente joven y  que compartían con ellos las noches madrileñas, permitía una flexibilidad y capacidad de improvisación mayor de lo habitual y un control de la producción de principio a fin. Y es que para el guitarrista, autor del libro, la mesa de mezclas y la toma de sonido son dos instrumentos musicales más:”El artista debe capacitarse para su uso y ejercer sus prerrogativas”. La grabación de este disco resume lo que resultó ser la movida:”Una fiesta de creatividad donde artistas muy dispares se mezclan sin ningún tabú.” Así ANA CURRA toca los teclados en un tema, ALASKA los acompaña en dos , ULISES MONTERO, saxofonista de GABINETE CALIGARI,  en varios y JULIAN HERNANDEZ de SINIESTRO TOTAL añade su colaboración a la guitarra en “Quiero un camión”.

 

 

 

Posteriormente ese espíritu colaborativo y de innovación daría paso, según el autor, a la ruindad. Una ruindad que se debió a que al final acabaron primando los intereses comerciales de cada uno como también en el caso de LOS TROGLODITAS que  fueron dejando de lado su inspiración punk. Llegan a confesar entre ellos que siguen en el grupo aguantando las giras y el egocentrismo de LOQUILLO solamente por el dinero. Paralelo a esta evolución del grupo se desarrolla también la historia de SABINO por el submundo de la adicción a la heroína, que se cobró la vida de mucha gente de la época. En el libro el universo de la heroína y sus gentes se refleja con todo detalle y constituye un manual de uso y costumbres de muy interesante valor antropológico (al estilo ANTONIO ESCOHOTADO), dejando ademas alguna anécdota delirante como la que nos narra el autor de cómo, por azares milagrosos de la vida, JOHNNY THUNDERS acaba encontrándose, buscando una dosis antes de su concierto, con su propio doble ( admirador del cantante) en versión camello barcelones .

 

 

Un libro en definitiva que, aunque su primera edición data del 2000, está de plena actualidad, no solo por su reciente reedición y la gira de LOQUILLO de 40 aniversario,  sino por que aborda temas clave en la evolución musical de este país y temas actuales como el hecho de que un grupo de Barcelona, como LOS TROGLODITAS, son mirados con desconfianza en su tierra por no ser de corriente defensora del nacionalismo catalán y en Madrid fueron recibidos con recelo por el hecho de ser catalanes.

 

En resumen, un descubrimiento muy enriquecedor de la movida y los años 80 desde dentro por un guitarrista que, además de su destreza compositiva para con la música, se me ha revelado como un escritor de categoría (cimentado por la ingente cantidad de libros que leía entre y durante las numerosas giras y sus posteriores estudios de filología). La única “critica”( desde mis limitaciones como lector ocasional y desde el  respeto a gente ilustrada como SABINO MENDEZ) es la de que, aunque posee reflexiones de la vida muy interesantes, en ocasiones se hacen demasiado abundantes, ásperas y enrevesadas de entender para un lector que se aproxime a esta autobiografía del rock patrio solo por el entretenimiento.