Danny Bryant & Tom Killner – The Borderline (London)

El pasado 12 de septiembre se celebró en el Borderline del soho londinense el concierto de presentación de “Temperature Rising”, el último disco de Danny Bryant, considerado uno de los mejores guitarristas de blues británicos de la actualidad, lo cual es mucho decir, viendo el buen estado de forma que vive el blues británico a día de hoy.

The Tom Killner Band

The Tom Killner Band

El encargado de abrir el bolo fue Tom Killner. Un gran descubrimiento este joven guitarrista que, en formato trío (con Kigel Killner al bajo y Jake Ashton a las baquetas), nos presentó su blues descarnado, con mucha alma y con ese sonido clásico de stratocaster con pastilla de graves patentado por Hendrix. Su show fue muy variado, con un tema inicial muy Hendrix en 4/4, continuando con un blues-rock en 6/8 repleto de licks de clara influencia 60’ británica (Clapton, Green, etc), y siguiendo con unas preciosas versiones de Etta James -“I’d Rather Go Blind”- y Freddie King -“Have You Ever Loved A Woman”-, esta última con una larga jam que hizo las delicias del abundante público.

Tom Killner

Tom Killner

A continuación le dedicó la preciosa balada “Hard Road”, un tema con una guitarra muy en la onda “Lenny” o “Little Wing”, al gran Walter Trout, y siguió el concierto con temas como “Midnight Call”, con un gran riff y un final muy cañero. El bolo finalizó con una fabulosa versión del “I’m a King Bee” tocada muy en la onda del “Pride and Joy” de SRV que terminó por dejar más que satisfechos a todos los allí presentes. Desde ya Tom Killner tiene un fan más.

Acto seguido comenzó el cabeza de cartel del día, Danny Bryant, que estaba recién llegado de una gira por Estados Unidos en la que tocó con la banda del convaleciente Walter Trout. Para abrir boca “Prisoner of the Blues”, de su penúltimo álbum “Hurricane” (un disco que obtuvo una puntuación de 8/10 en la prestigiosa Blues Magazine, casi nada!), un tema de sencilla estructura I-IV-V en 4/4 pero ideal para demostrar el precioso fraseo que atesora Danny en sus dedos.

Danny Bryant

Danny Bryant

El siguiente tema fue “Take Me Higher”, éste ya sí de “Temperature Rising”, un oscuro blues rock con un sencillo pero buen riff muy cañero, en una onda muy Free / Bad Company. En este punto quiero destacar a la banda, formada por Trevor Barr a la batería y Alex Philips al bajo, que sonaron realmente compactos y solventes a lo largo de todo el concierto.

Danny bryant con su banda

Danny bryant con su banda

A continuación nos deleitaron con “Love of Angels”, un precioso blues lento con un solo espectacular. Llegado este momento los músicos ya se habían quitado los nervios iniciales de encima y ya se les veía mucho más sueltos en el escenario.

El cuarto tema fue una cañera versión del clásico “Hoochie Coochie Man” donde Danny se gustó ante su público, pero con solos en esta ocasión muy sencillos aunque obteniendo siempre un sonido espectacular de su guitarra, una Fret King Danny Bryant Signature, una superstrat en toda regla.

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Acto seguido sonó “Heartbreaker”, otro clásico en la discografía de Mr. Bryant, un blues rock que se va calentando y endureciéndose a medida que avanza el tema.

Llegados a este punto, el concierto pedía a gritos una balada, y así fue. “Girl From The North Country”, tema original de Bob Dylan, fue la encargada de ponernos tiernos. Según dijo Bryant, parece ser que es uno de los temas favoritos de su mentor y amigo Walter Trout, al que le dedicó el tema.

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La siguiente canción fue “Best of Me”, tema que abre su último LP, un tema rock muy melódico con un buen riff, que vino seguido de “Goodtime Woman”, un “old-fashioned twelve bar blues” en palabras del propio Danny, con un buen solo de bajo.

El concierto continuó con “Guntown”, preciosa canción que cierra “Temperature Rising”, con un comienzo que me recuerda a lo mejor de Dire Straits, un puente bastante cañero, un bonito estribillo y un gran solo final.

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Nos aproximábamos al final del concierto con “Razor Sharp”, también del nuevo álbum. Cañera (dentro de un contexto blues rock, se entiende, claro), simple pero muy efectiva. Y para cerrar la primera parte del bolo una nueva versión de Dylan, en este caso el clasicazo “Knockin’ On Heaven’s Door”, digamos que a medio camino entre las versiones de Dylan y de Guns’n Roses.

Tras abandonar el escenario, volvieron para hacer un único bis, “Greenwood 31”, un hard-blues que dedicó a Hubert Sumlin (para quien no lo sepa, uno de los mejores guitarristas de blues de la historia, detrás de las 6 cuerdas en multitud de grabaciones de los artistas de Chess Records) y en el que puso a la sala en completo silencio para tocar su Fret King sin volumen.

En resumen, un gran concierto de blues elegante, con cierto punto sudoroso. Tal vez esté, para mi gusto, un poco por debajo del nivel de Ben Poole, pero tal vez fuese culpa mía, que no tomé la cerveza suficiente.

Keep on Rockin’!

Dr. Pretorius

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