GRETA VAN FLEET – ANTHEM OF THE PEACEFUL ARMY

Durante el último año el nombre de Greta Van Fleet ha venido sonando asiduamente como una banda a tener en cuenta. Pero siempre que salía su nombre a relucir, salía también el de la que, posiblemente, sea la mejor banda de rock de la historia, Led Zeppelin. Así que cuando hace un par de meses salió a la luz su primer LP, “Anthem Of The Peaceful Army”, las ganas de echarle el guante eran abundantes.

Intenté encarecidamente quitarme de la cabeza el nombre de Led Zeppelin durante las primeras escuchas de este disco, pero tengo que reconocer que me costó sobremanera. Mi mente intentaba buscar parecidos razonables aquí y allá entre los jóvenes americanos y los viejos británicos, y pienso que ello no me dejó disfrutar apropiadamente de estas canciones en un primer momento.

El comienzo de “The Cold Wind” me recordaba a los primeros Zeppelin, los de “Good Times, Bad Times” o “Communication Breakdown”. “When The Courtain Falls” con su riff de notas simples me llevaba a pensar en temas como “Out On The Tiles” o “Black Dog”, tan marca de la casa de Jimmy Page, pero es que en esa misma canción hay un lick clavado a “Celebration Day”. “Lover, Liver (Taker, Believer)” es sospechosamente parecida a “Whole Lotta Love”… y suma y sigue, porque muchos solos de guitarra parecen salidos de los dedos de Page, y la forma de atacar las líneas vocales son muy similares a las de Plant.

Pero si dejo que mi encorsetada mente se abra al escuchar el disco descubro que por ejemplo “Age Of Man” suena a Rush por todos lados, y eso me lleva a pensar que la voz de Josh Kiszka posiblemente sea más parecida a la de Geddy Lee que a la de Robert Plant en muchos momentos. Además, el estilo de batería de Daniel Wagner no es tan sumamente apabullante como el de John Bonham, sino que es algo más académico. Otra diferencia notable la encontramos en los temas más acústicos, que en Led Zeppelin tenían una fuerte influencia del folk británico más virtuoso, mientras que en Greta Van Fleet el acercamiento en estas canciones es mucho más cercano al classic rock americano con grandes estribillos fácilmente coreables.

También es cierto que en la segunda mitad del LP el sonido se aleja algo más de los Zeppelin más clásicos, apreciándose otras influencias en su música, pero todas ellas recuerdan irremediablemente a grupos que tuvieron sus mejores momentos antes de 1980. Por algo un medio con tanta credibilidad como la Classic Rock Magazine se ha atrevido a decir de este disco que es “el mejor disco de debut de 2018 y de 1972”. A esto ayuda sobremanera la producción, que se aleja de los cánones de las producciones hipersaturadas actuales, y que afianza el clasicismo de su propuesta.

Tras unas cuantas escuchas casi he conseguido olvidarme de Led Leppelin al escuchar este fantástico disco (lo cual puede ser ciertamente difícil) y eso me ha permitido disfrutarlo como lo que verdaderamente es, un gran disco con unos temas muy buenos, excepcionalmente interpretados por una banda que, además, tiene un potencial de crecimiento brutal. Si siguen en esta línea posiblemente lleguen a ser la próxima nueva banda en llevar el rock a lo más alto de las listas generalistas, algo que, así a ojo, no ocurre desde el primer disco de The Darkness o de Wolfmother.

Keep on Rockin’!

Dr. Pretorius