LA RIOJA DRUMMING FESTIVAL 2012

Otro año más, Logroño se convirtió durante un día en la capital mundial de la batería y la percusión, de la mano de La Rioja Drumming Festival. En su octava edición, este festival se ha consolidado posiblemente como el más multitudinario del mundo, a pesar de que la crisis haya obligado a todos los asistentes, tanto los de la master class como los del show del Palacio de los Deportes, a rascarse el bolsillo, aunque de manera simbólica (cuesta menos ver una exhibición de algunos de los mejores baterías del mundo que ir al cine a ver una película de Mario Casas).

Ya el viernes algunos afortunados estuvieron calentando motores en el museo del vino de Dinastía Vivanco en Briones. Por lo que cuentan las malas lenguas, el ambiente debió ser bastante embriagador!

El sábado, como todos los años, madrugón para ir al museo Wurth. Y como siempre, las master class empiezan con retraso. Y es que probar sonido de 5 baterías a contrarreloj es un infierno. Pero en vista de lo que pudimos disfrutar después, se lo perdonamos.

Las master class comienzan con Damien Schmidt, para el que sólo se me ocurre una definición: CRACK! Nos demostró un gran dominio del hi-hat y de la dinámica del golpe a lo largo de todo su show. Nos explicó su técnica tanto del golpe de aro en caja como del control del rebote de la baqueta. Pudimos disfrutar de su interesante mezcla de ritmos latinos, jazzys, funkys, jungle, ska… Con tan sólo dos cajas, el goliath y el bombo nos mostró como él solo puede hacer lo mismo que 40 brasileños en el carnaval de Río. Y, sobre todo, derrochó simpatía en todo momento. Como he dicho, un crack.

A continuación subió al escenario Emmanuelle Caplette. Una vez que todos los asistentes masculinos nos recuperamos de la gran primera impresión que nos causó, disfrutamos de la master class más didáctica del día. Tal vez no posea la pegada ni la espectacularidad de algunos de sus compañeros de escenario, pero sabe perfectamente lo que se hace, y como ella misma dice, lo importante es la canción, no el lucimiento personal. Su master class fue lo que todos los que hemos ido a clases de batería hemos aprendido en algunas de las primeras lecciones, pero que no está de más que nos lo recuerden, y más aún si quien nos lo recuerda es alguien con semejante calidad. A continuación escribo alguno de los ejercicios que explicó. En primer lugar realizó un simple ejercicio con la siguiente estructura: d-d-d-d-d-d-d-d-i-i-i-i-i-i-i-i, 8 golpes primero con la derecha y otros 8 con la izquierda. Con este ejercicio se trata de controlar el rebote. Para practicar los rebotes recomendó los siguientes ejercicios: d-i-d-i-d-i-d-i-dd-i-dd-i-dd-i-dd-i y dd-ii-dd-ii-dd-ii-dd-ii. Para practicar acentos nos recomendó el siguiente ejercicio: d-i-d-i|d-i-d-i| d-i-d-i| d-i-d-i (acentuar los golpes en negrita). También nos recordó la importancia del paradidle (para los no iniciados, esto es d-i-d-d-i-d-i-i). Por último nos mostró la aplicación de estos ejercicios al llevarlos al kit completo. Os adjunto el link a los ejercicios de calentamiento de su página web!

http://www.emmanuellecaplette.com/wp-content/uploads/2011/07/WARM-UP-MANU-1.pdf

El siguiente en deleitarnos fue Thomas Lang. Su estilo combina a la perfección la pegada, la clase, el buen saber hacer… en definitiva, un pedazo de batería de la cabeza a los pies. En concreto con estos últimos hizo auténticas barbaridades, combinando bombos, hi-hat y claves con un gusto exquisito. La verdad es que tengo poco más que decir, sólo que los que os lo perdisteis cometisteis un gran error. Estoy convencido de que tarde o temprano este hombre acabará triunfando más allá del mundo de la batería, llegando a hacerlo a todos los niveles de la música, porque la verdad es que lo tiene todo para conseguirlo.

El cuarto en subir al escenario fue Benny Greb. Si hablamos de buen gusto, la verdad es que este hombre se lleva la palma. La espectacularidad en su show brilló por su ausencia, pero la musicalidad estuvo presente en todo momento. Un show muy centrado en el jazz, intercalando silencios, y obteniendo sonidos verdaderamente originales de sus platos, raspándolos, doblándolos… en definitiva, la sobriedad llevada a la batería.

Y en último lugar nos deleitamos con el gran Mike Mangini. La verdad es que después de verlo dan ganas de vender tu batería al mejor postor, porque te crea un complejo de inferioridad impresionante. Con un kit hiperextenso (como muestra un botón: 4 hi-hats!!!), nos mostró como llevar un patrón rítmico con los pies, otro distinto con el brazo derecho y otro distinto con el izquierdo. Por si esto no fuese suficiente, intercambia los patrones de ambos brazos para poder utilizar los distintos elementos de su kit. En definitiva, un extraterrestre. Tal vez no tenga el carisma de Mike Portnoy, pero después de lo visto en Logroño, y de haber visto a ambos en directo (a Mangini con Dream Theater y a Portnoy con Transatlantic), mee atrevería a decir que Mangini está un escaloncito (chiquitín chiquitín) por encima de Portnoy a nivel estrictamente técnico.

Por último Dom Famularo subió al escenario a hacer lo que más le gusta: dirigir el cotarro para dar espectáculo! Se subieron todos los baterías al escenario para tocar al son marcado por Dom, como despedida a una mañana espectacular.

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