MICHAEL SCHENKER – FEELIN’ Vs TÉCNICA

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Feeling. Trad: sensibilidad.

Sensibilidad: (Del lat. sensibilĭtas, -ātis).

1. f. Facultad de sentir, propia de los seres animados.

2. f. Propensión natural del hombre a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura.

3. f. Cualidad de las cosas sensibles.

4. f. Grado o medida de la eficacia de ciertos aparatos científicos, ópticos, etc.

5. f. Capacidad de respuesta a muy pequeñas excitaciones, estímulos o causas.

Cuando empecé a interesarme por la música en general y por la guitarra en particular hace más de 15 años, en plena adolescencia, solía leer en las revistas especializadas que si tal o cual guitarrista tenía o no feeling, o que si no transmitía a pesar de su técnica deslumbrante y sandeces por el estilo. Y con el paso del tiempo me he dado cuenta de que esto del feeling es algo totalmente subjetivo y que depende del background musical de cada oyente. Por ejemplo, a mi Joe Satriani no me dice nada, en cambio Steve Vai me gusta, aunque tampoco me vuelve loco. Por qué? Por el feeling? Ni puta idea, pero es así. Por la misma razón por la que me flipan los New York Dolls pero no me dicen nada ningún grupo de punk surgido en la época 1976-1979. Subjetividad pura y dura. Para mí los Dolls tienen eso que entiendo por feelin’ y los grupos de punk no. En cambio me meo encima con Guns and Roses, que beben directamente de todos esos grupos de punk, pero que tienen un feelin’ brutal (siempre según el que suscribe). Alguien lo entiende? Yo desde luego no, pero es lo que hay.

Bueno, a lo que íbamos. Con esto me planto a ver a Michael Schenker 3 meses después de haber visto a los UFO actuales, con Vinnie Moore como guitarra solista. Y vale que no soy objetivo, que he podido escuchar en mi vida el “Strangers in the Night” más de 100 veces y eso me tiene sorbido el cerebro hasta cotas insospechadas, pero es que no hay color. Vinnie Moore es un pedazo de guitarrista como la copa de un pino, pero el feelin’ del que hablaba antes adquiere su máxima expresión cuando ves que cada nota de las que toca Schenker es tal cual la quieres oír, con ese sentimiento que no le puede dar nadie, por mucho que haya estudiado en el instituto de música de donde coño quiera. Porque con eso se nace, y Schenker no usa el meñique, y no sabe hacer sweep picking a cinco mil por hora, pero ni falta que hace. Porque cierras los ojos durante el concierto y notas las mismas vibraciones que cuando pones el “Strangers… “ a tope en el estéreo de tu coche mientras pisas irremediablemente el acelerador aún a sabiendas de que un radar traicionero te estará esperando detrás de unos matojos para inmortalizar tu momento de gloria al volante al ritmo de “Rock Bottom”. Porque tal vez Vinnie Moore sea plenamente consciente de que si utiliza el modo frigio en el primer compás y el mixolidio en el segundo se crea una conjunción de astros que combinada con el fill de 5/8 de la batería hace que tu cerebro segregue sustancias psicotrópicas, pero es que con Michael Schenker se te pone dura y no sabes por qué. Y eso, señoras y señores, es lo que yo entiendo por feeling.

Como ejemplo final de lo que se puede entender por feeling en la música, cito textualmente a David Lee Roth cuando comparaba a los Van Halen clásicos con “Van Hagar”: “La vieja versión de Van Halen, te motivaba a beber, bailar y tener mucho sexo. La de hoy solo te motiva a tomar un vaso de leche, conducir un Nissan y tener una relación estable”

Keep on Rockin’!

Dr. Pretorius

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