NEFTALÍ MARÍN – LIFE & WAR

Hoy voy a dejar aparcados a un lado mis artículos de didáctica de guitarra para comentar uno de los discos aparecidos durante el pasado año 2016. Pero no es un disco cualquiera, es el álbum de debut de uno de los colaboradores de esta nuestra querida página, Neftalí Marín, cuyo álter ego como doctor es el Doctor Pretorious. Neftalí, además de deleitarnos quincenalmente con su visión de la música y descubrirnos geniales nuevas bandas del panorama rock actual, también hace incursiones en el proceso creativo de la música para canalizar y dar salida a su vena artística.

Así, durante el pasado verano realizó el lanzamiento de su primer álbum llamado “Life & War”, un disco predominantemente acústico e intimista, y con exquisitos arreglos. El título del mismo ya nos indica las dos temáticas principales sobre las que versan los diferentes cortes, agrupados en dos mitades en torno a la vida y la guerra. La portada y el arte gráfico en tonos sepia, obra de Napalm Designs, redondean la entrega.

El álbum comienza con la marchosa “Redneck pasiego”, que nos recuerda a un cruce entre los sureños Lynyrd Skynyrd y los Stones, con las guitarras acústicas marcando el ritmo junto al bajo y batería, y un solo eléctrico de guitarra al más puro estilo de Molly Hatchet.

El segundo tema ”El camino”, más intimista, comienza con unos delicados rasgueos acústicos, tocados en la afinación de G mayor y con un articulación que evoca de nuevo al estilo del Keith Richards más melancólico, creando un atmósfera ideal para adentrarse en vivencias más personales de Neftalí, en las que parece querer compartir parte de su camino vital.

El siguiente corte titulado “El final”, se inicia con una intro acústica dónde el personaje de la historia reflexiona sobre su vida en sus últimos instantes, para desarrollarse posteriormente entremezclando la percepción del autor y el personaje sobre el significado y el paso por la vida.

El ultimo tema de este primer bloque de canciones dedicado a la vida es “El blues de la vida”, que contiene unos arrastres de “slide” al más puro estilo de Elmore James, y donde Neftalí muestra con sarcasmo su visión sobre el camino de la vida. Concluye con “un buen vino con mi chica, y una Les Paul para qué mas”, sencilla declaración de principios, y dejando patente su amor por el blues acústico de raíz.

El segundo bloque del disco, dedicado a la guerra, lo inicia con la magnífica “Cold train”, de nuevo con unas guitarras acústicas que sin duda beben de los Stones, y donde narra el viaje en tren al que se veían sometidos los prisioneros judíos durante la segunda guerra mundial con los campos de exterminio nazis como destino final. Los acompañamientos vocales del propio cantante y su desgarrada voz como reflejo de la desesperación de los prisioneros confirman el tema  como uno de los puntos álgidos del álbum.

El siguiente tema, “Stalingrad”, tiene como base un magnífico riff acústico, sobre el que la voz de Neftalí comienza susurrando los pensamientos de un soldado en la batalla de Stalingrado durante la segunda guerra mundial. El pausado estilo y los coros reflejan sus influencias del genero “americana”. El solo final comienza con una delicada parte acústica, para desembocar en el tramo final eléctrico al estilo más “southern” de grupos como Lynyrd Skynyrd.

“Hiroshima” comienza con un riff hipnótico de guitarra acústica, que se repite a lo largo de todo el tema en formato de “loop”. Como novedad, es el único corte en el que no canta Neftalí, sino que lo hace su padre Paco Marín con un estilo vocal totalmente diferente, y apropiado en este caso para narra el horror y el vacío de la explosión de la primera bomba atómica en la ciudad nipona.

El disco se cierra con una estupenda versión del tema “39” de Queen, que Neftalí interpreta de manera brillante aún dada su dificultad, y que nos deja un muy buen sabor de boca de este su primer disco. Un disco muy personal y de gran valor artístico.

Dado que Neftalí Marín, como hemos comentado, es un colaborador de la página de Doctor Frankensguitar, con el alter ego de Doctor Pretorious, no se ha podido negar a realizar una entrevista con nosotros, donde nos ha desvelado su visión de la música, y cuál ha sido su experiencia durante la grabación de su primer disco.

Háblanos un poco de tus orígenes musicales: aprendizaje, influencias, proyectos y grupos en los que has participado, …etc.

En mi casa siempre ha habido una guitarra, porque mi padre la tocaba cuando era joven y continúa haciéndolo. Cuando era pequeño yo lo veía, y cuando tenía 13 o 14 años me enseñó 3 acordes: Mi, La y Re. Pero cuando me intentó enseñar a tocar el Fa, me frustré, porque no tenía fuerzas para colocar la cejilla, y en ese momento lo dejé. Más tarde, empecé a tocar la guitarra cuando mis padres no estaban en casa, y ellos se enteraban al volver por medio de la vecina, que les decía: “¡Ay que bien has tocado la guitarra este fin de semana Paco!”, y mi padre contestaba sorprendido “Pues hemos estado el fin de semana fuera de camping. ¡Habrá sido mi hijo!”. Y así se enteraron. Solía tocar sobre todo  canciones de los Rolling Stones, que era lo que me gustaba a los 17 años. Hasta que no tuve 25 años y me fui a Vitoria, no toque en ningún grupo. En Vitoria conocí a otros músicos y empecé a tocar en grupos como guitarrista y cantante.

¿Cómo se llamaban dichos grupos?

Primero empezamos como “Descartados”, y luego fuimos cambiando de nombre según iban entrando y saliendo músicos de la banda. También nos llamamos “Tres a la chica” y otros varios nombres que ya ni recuerdo. También montamos un grupo para una única actuación en Vitoria llamado “Not for sale”. Por último me vine a Bilbao, y estuve ensayando como batería en un grupo llamado “Include”, el cuál duró poco tiempo desde mi llegada.

¿Cómo ha sido el proceso de composición de los temas de este tu primer disco?

Muchas canciones y partes de canciones estaban escritas desde hace tiempo. Por ejemplo, “El redneck pasiego” la tocábamos con “Descartados” (era el único tema propio que hacíamos). “Stalingrad” y “Cold train” tienen unos 3 o 4 años. El resto de canciones eran ideas que yo tenía, partes de letras escritas y secuencias de acordes definidas, pero que no estaban estructuradas y completadas en forma de canción. Al final decidí juntarlo todo y poner un poco de orden con la idea de grabar el disco.

El disco ha sido grabado y producido por Dani Vicente (Space Octopus, Band Jovi, Zenttric…). ¿Cómo ha influenciado en el resultado final?

Básicamente, si no hubiese sido producido por Dani, el disco no hubiera salido. Dani lo que ha hecho sobre todo ha sido empujarme. Cuando le llamé, le dije que mi idea era sólo probar a grabar algo y escuchar cómo podría llegar a sonar. Así fui un día a su estudio y grabé las guitarras acústicas de dos canciones. A Dani le gustó, y me citó la semana siguiente para grabar las guitarras de otros dos temas. A veces necesitas de alguien que te empuje, y que te diga: “Venga, tira para adelante”. Al final del segundo día de nuevo Dani me dijo que me preparase la voz de varias canciones, y la guitarra de otro tema más para la semana posterior. En ese aspecto Dani ha sido fundamental. Y el disco suena muy digno, aunque a mí no me guste como canto. De hecho creo que ahora canto mejor de lo que canto en el disco, ya que he ido ganando confianza a medida que he ido ensayando, y si lo grabase ahora creo que lo haría con mejores voces. Por otro lado, estoy muy contento con el sonido de las guitarras, y creo que las segundas voces también suenan muy bien.

Sí, nos ha parecido un excepcional sonido y un gran trabajo en las guitarras.

Has tenido además la suerte de contar para la grabación del disco con la colaboración de enormes músicos de la escena local como Jorge Sánchez e Iván Román (Space Octopus, Etsaiak, Band Jovi,…).

Es un lujo. Coger el teléfono, llamarles y decirles: “Estoy grabando unos temas con Dani, y hay varias canciones en las que creo que encajaría un bajo y una batería. ¿Me echáis un cable?”, y es que ni lo piensan. Se ofrecen para lo que me haga falta. Es un verdadero lujo contar con músicos de ese nivel.

¿Cómo has vivido el proceso de grabación?

He estado dos meses y medio en el paro, y he aprovechado ese tiempo para grabar el disco. Llamé a Dani y lo grabamos. Y 3 semanas después de terminarlo, encontré trabajo. En ese sentido he tenido mucha suerte, al aprovechar ese hueco de tiempo para recopilar todo el material y terminar de completar y encajar aquellos trozos de letras y canciones que no estaban finalizados. Incluso durante ese periodo había momentos en los que soñaba con las canciones, y las tenía en mi cabeza mientras hacía cualquier cosa. En ese sentido ha sido un proceso muy absorbente, pero muy bonito.

¿A qué se debe que todas las canciones a excepción de algunos solos, sean acústicos?

La idea cuando grabé el disco era que si en un momento dado lo quería llevar al directo, tocando sólo con guitarra y voz, sonase orgánico y se distinguieran las canciones.

¿Por qué el conjunto de temas han sido divididos en temáticas: “Life (vida)” y “War (guerra)”?

La verdad es que surgió así. A mí me gusta mucho leer sobre la primera y segunda guerras mundiales, es un tema muy apasionante. Cuando empiezas a leer sobre ello, hay multitud de cosas sobre las que puedes escribir canciones, y surgen historias de manera relativamente sencilla. Y respecto a la vida, cuando escribes letras, te salen letras de ello. La vida es un concepto muy amplio, que abarca la temática de las cuatro canciones de “vida” en el disco, mientras que el concepto de “guerra” es algo más constreñido. Y aunque yo no he vivido la era del vinilo, dividirlo de esa forma me pareció también un bonito homenaje a los melómanos y a las caras A y B de los vinilos. Yo no soy de vinilo, pero toda la música que me gusta a mí, realmente está hecha para vinilo. Así que es una forma de hacer ese pequeño guiño.

En uno de los temas, “Hiroshima”, ha colaborado tu padre Paco Marín. ¿Qué te ha parecido su colaboración?

La verdad es que le ha dado su toque totalmente. Es el tema mejor cantado del disco con diferencia. Mi padre no es técnico, es “feeling” puro. Así como yo he colaborado en sus discos, para mí es un orgullo que colabore en el mío. Realmente mola.

Nos ha parecido que varios de los cortes del disco muestran la parte más personal de Neftalí Marín. Si es así, ¿te ha costado mostrar esa parte interior tuya?

Mas que mostrar la parte interior, cuando escribes las canciones, te salen como te salen. Lo que cuesta verdaderamente es que en mi disco, lo que aparezca es mi nombre, y no el nombre de un grupo. Tú por ejemplo tocas en un grupo con otros tres músicos, e imagina que un día viene alguien y te dice que no le ha gustado mucho vuestra actuación. Bueno, tú eres un 25% de ese “no me ha gustado mucho”. Aquí yo soy el 99%, pues aunque me ha ayudado mucha gente, el disco es mío. En ese sentido personal, es posiblemente lo que más cueste. Pero en cuanto a mostrar las letras, es lo que yo hago. Al que le guste bien, y al que no le guste, que le vamos a hacer. Sucede con todo lo que hagas.

Este tema “Hiroshima” tiene un riff de guitarra que se repite a lo largo de todo el tema en formato de “loop”. ¿La idea surgió como algo accidental o fue preconcebido?

Tengo un “looper” en casa, con el que juego. A veces sale un lick que me gusta, y busco los acordes que pueden encajar. De esta forma surgió, jugando en casa con los juguetitos que tenemos los guitarristas (risas). Por otro lado, la idea de hacerlo de esa manera era crear un ambiente un poco hipnótico mediante la repetición continuada de un mismo Lick, y así recrear de alguna forma la atmósfera asfixiante que describe la temática de la canción. Y creo que dentro de mis limitaciones, las cuales son muchas, lo he conseguido, y la verdad es que estoy contento de como ha quedado.

El primer adjetivo que se nos ha ocurrido cuando hemos escuchado el riff principal del tema ha sido “hipnótico”, así que realmente lo has conseguido.

Gracias.

¿Por qué has elegido el tema “39” de Queen para cerrar el disco?

Como cuento en el libreto, yo siempre creí que esa canción trataba sobre la segunda guerra mundial. Al leer la letra, en la cabeza se me generaba la imagen de los voluntarios que iban a luchar, en el desembarco de Normandía u otros lugares. Luego, cuando lees un poco más sobre el grupo Queen, ves que no es así, y que esa canción, que se llama “39” porque fue la canción número treinta y nueve que grabó Queen, trata sobre un viaje espacio-temporal de unos voluntarios en una nave espacial. Su compositor Brian May es catedrático de astrofísica, y cuando lees de nuevo la letra observas que también tiene sentido. Así que aunque sé que no es una canción sobre la guerra, es una canción tan jodidamente buena, que decidí grabarla, y así que la gente viera también un poco mis influencias. Queen es uno de mis grupos de referencia, aunque mi técnica guitarrística quede muy lejos de la de Brian May.

¿Estás satisfecho con el disco, con el resultado final?

No, y no creo que ningún músico te diga que está satisfecho con su disco. Ha quedado digno, pero ahora cambiaría muchas cosas. Bueno. Satisfecho sí, pero creo que habría podido quedar mejor. Regrabaría las voces de varias canciones. Las segundas voces me gustan mucho como han quedado, mejor de lo que esperaba. Las guitarras han quedado muy guapas, y las colaboraciones han quedado muy bien. También hay tres canciones, que para tocar en directo las cambio totalmente. Una de ellas es “Hiroshima”, que yo la canto en un tono más agudo que mi padre. En otras también lo hago y las subo de tono, para que así tengan más brillo en el directo, ya que en la grabación no tienen realmente el brillo que puedo dar con mi voz.

¿Qué has aprendido durante la realización de este tu primer disco?

Que grabar un disco requiere mucho esfuerzo. He aprendido a valorar ese trabajo. Así, a veces cuando grabas una guitarra realmente tienes que grabar dos guitarras, hacerlo a tiempo, y que quede todo empastado. Para las segundas voces tienes que pensar cómo se relacionan con la voz principal y cómo las cantas, hacerlo y luego de nuevo tienes que doblarlas. Es un proceso que a mí me cuesta mucho, ya que yo no sé teoría musical. También aprendes que estar en un estudio realizando este proceso durante 4 o 5 horas requiere un gran esfuerzo mental. Es duro pero es una magnífica experiencia.

Sí, es un proceso en el que con la práctica vas mejorando y aprendiendo conocimientos que puedes aplicar en la siguiente grabación. Es un aprendizaje constante, de muchos aspectos que no son conocidos por el público o por las personas que no realizan grabaciones, pero que se puede apreciar en el resultado final.

Sí, por ejemplo a veces piensas que has cantado de una manera, y cuando posteriormente lo escuchas, te das cuenta que realmente lo has hecho de otra forma. Lo mismo les pasa a muchos artistas después de un concierto. Pueden pensar por ejemplo que lo han hecho genial y que se han movido por el escenario muchísimo, pero cuando luego observan una grabación del concierto, se dan cuenta de que han estado estáticos. Para mí, ponerte delante de un micrófono impone. Quizás puedas cantar con cierta chulería, pero es cierto que en alguno de los temas del disco me ha faltado chispa. Pero bueno, de todo se aprende. ¡Para el siguiente disco vais a flipar! (risas).

¿Cómo está siendo la acogida del disco y cómo lo estás viviendo?

Aún no lo he presentado en directo. La gente que lo ha escuchado sí que le gusta. Incluso ha habido gente de Bilbao muy melómana, que va a todos los conciertos, y que les ha sorprendido y me han dicho que inicialmente se esperaban algo mucho más “cutre”. Lo estoy vendiendo a 5 euros, que prácticamente es para cubrir gastos. También noto que la gente muchas veces no te dice nada. Y ahora lo valoro. Hasta ahora yo a veces a los artistas no les decía nada, por miedo a incomodarles. Pero ahora pienso: “¡cómo me gustaría que viniesen y me dijeran que el disco suena guay!”, porque realmente, es una satisfacción. Desde que empecé a grabarlo, cada vez que voy a un concierto y me gusta, al finalizar voy donde el artista y le digo lo mucho que me ha gustado, para que así vea que ese esfuerzo al final tiene su recompensa.

¿Piensas presentar el disco en directo?. Y en dicho caso ¿en qué formato lo vas a realizar, en solitario o con el apoyo de una banda?

Ahora mismo está recién adquirido el equipo para presentarlo en directo. Tengo micro y amplificador nuevos, y el repertorio preparado. Estoy preparando dos repertorios: un repertorio con los temas propios del disco y algunas versiones, y luego otro repertorio de tributo a los Stones, todo con temas en acústico. En principio el formato sería yo sólo con la acústica. También tengo un amigo, Fernando Rico, que toca en el grupo Moonshine Whiskey y que es un gran guitarrista, y la idea es que cuando toque en Bilbao y alrededores, en algunas canciones toque también conmigo. Pero de momento será un formato muy íntimo, con una o dos guitarras y una voz. La idea es empezar a presentarlo en directo ya.

¿Te has dejado temas en el tintero que puedas utilizar en un próximo disco?

Hay un par de temas que no están terminados. Uno de ellos sí que está terminado, pero no me termina de convencer totalmente, y el otro tiene un riff muy sureño. Pero ambos eran para hacerlos en formato eléctrico, y por lo tanto no encajaban en el formato acústico que pretendía en este primer disco. Ahora mismo estoy de nuevo empezando a componer cosas, y los últimos meses lo hago más en formato acústico. Pero a veces salen ideas que encajarían más en el formato eléctrico. Al final, el formato acústico tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

¿Cuáles son tus planes musicales futuros?

Presentar el disco en directo, vender las 500 copias del mismo (risas), seguir componiendo, y quizás de aquí a un par de años hacer un nuevo disco. Ahora sé cuales son mis fallos y mis virtudes, y lo aprovecharé en el segundo disco.

Además de componer y tocar la guitarra, también eres baterista.

Realmente no soy baterista, auque si he recibido clases de batería. El ritmo es fundamental en la música. Lo he notado mucho al tocar con el looper. Si lees en Internet opiniones sobre el uso del mismo, observas que mucha gente comenta la dificultad inicial para su uso y poder enlazar frases. Los conocimientos de batería me han ayudado a saber llevar mejor los compases y los ritmos en la música de forma instintiva, sin pensar. Y a la hora de grabar, te ayuda a hacerlo sobre el metrónomo, lo cuál tiene dificultad si no estás acostumbrado a hacerlo. Por ello recomiendo practicar siempre con metrónomo en casa, aunque yo no lo haga.

La batería, a raíz de empezar a grabar el disco, la tengo un poco abandonada. Pero realmente, si la guitarra mola, la batería mola un huevo también (risas).

¿Qué significa la música para ti, y qué lugar ocupa en tu vida?

Estamos rodeados de música. Es una parte fundamental en mi vida. Cuando estoy dos días seguidos sin tocar la guitarra, siento que me falta algo, y por eso procuro hacerlo aunque sean diez minutos al día. Y cuando estoy una semana que no voy a un concierto, se me pone mal carácter y me hierve la sangre. El asistir a los conciertos es algo adictivo, y estoy constantemente buscando información sobre giras, además de que por otro lado también aprendo. Y las endorfinas que libero con la música en directo, solamente son equiparables al sexo.

¿Recuerdas alguna anécdota “cachonda” durante la grabación, o en tus proyectos previos que quieras compartir?

Recuerdo un momento con “Descartados”, que estábamos dando nuestro segundo concierto en Lantarón, provincia de Álava. Éramos unos “mantas” y nos pagaron mucho dinero. El repertorio eran trece canciones, y no podíamos tocar más porque realmente no teníamos más canciones. Y la última que tocábamos era “Highway to hell”. El tema tiene una parada después del primer estribillo, y otra después del segundo estribillo y justo antes de que empiece el sólo de guitarra. Pues cuando empezaba el solo, el bajista y el batería pararon y seguimos tocando únicamente los dos guitarristas. ¡Y era la última canción del concierto!. En ese momento te preguntas qué hacer, continuar o parar. Al final tuve que cantar un último “Highway to hell!” y simular que había acabado la canción, mientras echaba una mirada asesina a mis compañeros (risas). En aquel momento me dí cuenta que cuando vas a dar un concierto hay que ir muy ensayado. Los músicos que están acostumbrados a tocar en directo te dicen que hasta que no seas capaz de tocar un tema en casa con los ojos cerrados, no lo lleves al directo, pues en un concierto siempre lo vas a hacer peor que en tu casa, siempre. Y éste es el claro ejemplo de ello. Otra cosa es que por fortuna, los errores cometidos en directo rara vez son apreciados por el público.

Antes de finalizar la entrevista, ¿alguna cosa más que quieras expresar a nuestros seguidores…?

Quiero dar las gracias a todos los lectores de Doctor Frankensguitar, sobre todo a los fans de los artículos del Doctor Pretorius, el cuál mola un huevo (risas).

¿Qué te gustaría que se escribiera en tu lápida?

Si estás leyendo esto, es porque seguramente Trump no pudo acabar con el mundo.

Bueno, después de esta magnífica entrevista, nos despedimos de Neftalí Marín esperando verle pronto en los escenarios locales. Si quieres hacerte con el disco “Life & War”, está disponible en Harmony Rock (General Concha 19, Bilbao) y en Amadeus (Portales 24, Logroño). También hace envíos, en formato físico o digital, para lo cual puedes contactar con Neftalí a través de su página de Facebook (@neftalimarinlifewar).

Un buen regalo para este inicio de año, sin duda.

Dr. Van Helsing.

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