RAMBLIN’ MAN FAIR 2015

Recuerdo como si fuese ayer el día que el Dr. Schreck me llamó, en el invierno de 2010, y me dijo –“has visto el festival han organizado para este verano en el centro de Londres?”-. No hizo falta mucho más. Unos meses más tarde allí estábamos los dos en el que ha sido uno de los eventos rockeros más especiales de mi vida, el High Voltage Festival. Hasta entonces no había asistido nunca a un evento de estas características más allá de nuestras fronteras, y la verdad es que aluciné. Al año siguiente repetimos, por supuesto. Pero en 2012, con la excusa de los Juegos olímpicos de Londres, lo cancelaron, y los dos años siguientes nada se volvió a saber.

Hasta que el pasado otoño anunciaron la creación de un festival en la localidad de Maidstone que recuperaba la esencia del High Voltage. Un festival con tres escenarios, todos con al menos 7 conciertos programados en cada una de las dos jornadas del festival. El escenario principal, llamado “Classic Rock Stage”, albergaría al grueso del cartel, con bandas de todos los estilos de rock imaginables, desde el bluegrass apunkado de Seasick Steve hasta el metal progresivo de Dream Theater.

Classic Rock Stage

Classic Rock Stage

El segundo escenario por tamaño sería el “Prog Stage” que, como su propio nombre indica, albergaría a las bandas de rock progresivo programadas. Hasta aquí todo igual que en el High Voltage.

Prog Stage

Prog Stage

La diferencia entre ambos festivales la encontrábamos en el tercer escenario. Si en Londres disfrutamos del Metal Hammer Stage, en Maidstone lo haríamos con un escenario ubicado bajo una acogedora carpa que durante la primera jornada del festival programaría conciertos bajo la denominación “Outlaw Country Stage” y la segunda lo haría con el nombre de “Crossroads Blues Stage”.

Aquí tenéis el cartel completo del festival para que os hagáis una idea de cómo se las gastan por esos lares.

Ramblin-Man-Fair

A esta primera edición del festival hemos asistido un servidor, Dr. Pretorius, y la nueva incorporación del doctor Van Helsing, que se estrena en nuestra querida página con tan fabuloso evento.

En cuanto a lo acontecido a nivel musical en esta primera edición del Ramblin’ Man Fair os hablaremos largo y tendido en uno o dos artículos que publicaremos próximamente, pero vamos a contaros cómo es aquel festival para que si alguien se anima a ir el año que viene no le pille nada por sorpresa.

El Ramblin’ Man fair se celebra en el Mote Park de Maidstone, una localidad situada a una hora en tren de Londres, disponiendo éstos de una frecuencia de 30 minutos, y habiendo mucho público que se desplaza desde Londres a Maidstone por la mañana y vuelve a la capital después del festival, dado que el horario del mismo lo permite, ya que allí los conciertos comienzan a las 13h y finalizan a las 22.30h.

vista con las atracciones al fondo

vista con las atracciones al fondo

La propia organización del festival ofrece varias posibilidades de alojamiento: parcelas de camping con o sin tienda de campaña ya montada junto al recinto del festival, hoteles concertados con transporte en autobús incluido al finalizar los conciertos, plazas de parking previamente reservadas si te desplazas en coche al festival… la verdad es que, si lo organizas con tiempo, no tiene por qué quedarte ni un cabo suelto. Aunque si vas un poco a la aventura tampoco tienes demasiados problemas con los desplazamientos. Por ejemplo, nuestro hotel estaba a 35 minutos andando del centro de Maidstone y a una hora de Mote Park, pero al final de cada jornada no había que esperar demasiado para coger un taxi de vuelta al hotel, unos 10 o 15 minutos, y había gente de la organización controlando las filas de espera, por lo que todo se hacía de una manera muy ordenada.

El recinto en el que se celebra el festival es enorme, disponiendo de un espacio mayor que el del BBK Live para un aforo limitado a 20.000 personas, lo que hace que en ningún momento tengas sensación de agobio. Además, el público británico es, en su mayoría, gente mayor de 50 años, que prefieren ver los conciertos sentados en sus sillas plegables a estar agolpados en las primeras filas, lo que hace que puedas acercarte sin dificultades a pocos metros del escenario sin importunar a nadie.

Vista general del recinto

Vista general del recinto

En lo referente al público quiero hacer un pequeño inciso, porque es emocionante ver a ancianos con andador o a parejas en las que el marido empuja la silla de ruedas de su mujer, todos ellos con sus más de setenta años y sus camisetas negras de grupos de rock. Ver eso es muy grande, amigos.

Olvidaos aquí también de las quejas habituales en los festivales patrios. La espera para recoger las pulseras del festival era de apenas 5 minutos, y no había más que llevar imprimida la entrada que te mandan en pdf desde ticketmaster.uk cuando compras la misma. La cinta que te ponen en la muñeca, una chula banda de tela bordada con el logotipo del festival, es un bonito recuerdo del evento con cierto sabor añejo.

En cuanto a la comida había más de 30 puestos distintos, con una variedad que abarcaba desde comida vegetariana y vegana hasta fish and chips, hamburguesas, pollo frito, paellas, comida asiática y mexicana, barbacoa, y un largo etcétera.

Carpa de cervezas

Carpa de cervezas

En cuanto a la bebida, los bares habituales repartidos por el recinto ofrecían 3 ó 4 tipos de cerveza y sidras estilo británico, pero si querías disfrutar de una mayor variedad, había una carpa en la que teníamos más de 20 tipos distintos de cerveza! Los precios de las pintas rondaban los 4.50£, que es algo menos de lo que cuesta una pinta en cualquier bar del centro de Londres. El único pero que se le puede poner a la organización en todo el festival es que en esta última carpa a veces era difícil conseguir que te atendieran, sobre todo al finalizar los conciertos del escenario principal.

Selección de cervezas disponibles en la carpa de cervezas

Selección de cervezas disponibles en la carpa de cervezas

También resulta chocante la instalación de diversas atracciones de feria en el recinto del festival, como autos de choque, sillas voladoras, etc. No tenían demasiado éxito entre el público, pero sí que le daban un toque pintoresco al conjunto. Así mismo, en la parte central del recinto, de paso entre los escenarios, se encontraban desperdigadas decenas de alpacas de heno, que aportaban un sabor vaquero y permitían un descanso durante la jornada, e incluso una cabezada para los más osados.

Nos llamó también la atención la limpieza y abundancia de baños y el hecho de que haya grifos de agua potable repartidos por todo el recinto en los que puedes rellenar una botella de agua de hasta 500ml que te dejan entrar. Y también puedes meter comida!!! Había familias enteras (hasta 3 generaciones juntas) con neveras de camping haciendo picnics mientras veían conciertos de rock!!

Otro punto remarcable es la limpieza del festival. Constantemente había varias personas retirando del suelo todos los papeles y vasos de plástico, y después de cada concierto se aproximaban a la parte más cercana a los escenarios para limpiarla.

Limpiando el Main Stage tras uno de los conciertos

Limpiando el Main Stage tras uno de los conciertos

Por último, al salir del recinto, la gente de seguridad te señalaba los diferentes puntos de partida de autobuses, taxis y rutas hacia el centro, te daba las buenas noches y te despedía con una sonrisa. Igualito que en España, vamos.

Se me olvidaba comentar el punto más importante de todos, el sonido. Es muy habitual, tanto en festivales como en conciertos de grandes grupos, escuchar quejas sobre el sonido. Pues he de decir que el sonido en todos y cada uno de los conciertos del Ramblin’ Man fue impecable y a un volumen que hacía innecesarios los tapones y que en absoluto menoscababa la sensación de potencia musical de la bandas.

Por supuesto, todo esto tiene un precio, 100£ por la entrada más básica para todo el fin de semana, unos 145€ al cambio. Si en España nos hacen pagar eso por un festival de dos días ponemos el grito en el cielo, pero visto lo visto, prefiero pagar ese dinero y disponer de todas las comodidades que me ofrecen a cambio y la posibilidad de disfrutar del elenco de grupos del calibre que hemos visto. También había a disposición entradas VIP, al doble de precio, con acceso a la zona VIP, desde la cual había una vista inmejorable del escenario principal.

Zona VIP

Zona VIP

Si sois habituales de los festivales de rock patrios pero no habéis ido nunca a un festival al Reino Unido tal vez sea el momento de probar nuevas experiencias en vuestra vida, y el Ramblin’ Man Fair es el evento ideal, os lo aseguro.

Como he dicho, en breve podréis leer las crónicas de los conciertos.

Keep on Rockin’!

Dr. Pretorius & Dr. Van Helsing

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