TARJA + SORRONIA – 31-01-2014 – SALA SANTANA 27 (BILBAO) – POR DR. MOREAU FRANKENSGUITAR

¡Buenas a todo el mundo! El Dr. Moreau fue de concierto el pasado fin de semana. Aquí os cuenta sus opiniones sobre lo que vio:

¿Nostalgia de los primeros Nightwish? Esa pregunta era la que me rondaba por la cabeza mientras me dirigía a la sala Santana 27 para ver por segunda vez a Tarja, de nuevo de gira por aquí,  presentando su último trabajo, “Colours in the dark”. Curiosamente, el destino, con ese sentido del humor tan suyo que tiene, quiso que el evento tuviera lugar en el mismo sitio donde también vi actuar a su ex banda, ya sin ella, presentando el primer disco con Anette Olzon, “Dark passion play”…

La diva finesa (habrá quien la llame “diva” en el mal sentido; no es mi caso) se presenta para hacer las tres fechas previstas en España  después de haber dado ya una decena de conciertos por Europa (mayoritariamente en Finlandia, y alguno en Portugal) . La gira será extensa y la llevará, además, por Francia, Suiza, Italia, Suecia, Rusia, Ucrania, Alemania, Holanda…para luego dar el salto del charco a Brasil y Argentina, antes de volver a Europa (Polonia, Bielorrusia)

Me presenté en la sala y vi que las cosas iban con adelanto (sí, habéis leído bien, con adelanto), ya que eran las 20:30 y ya estaban sobre el escenario los teloneros, cuya actuación estaba prevista para las 20:45. Los elegidos para abrir los 3 shows de Tarja en este país son Sorronia, una joven banda húngara procedente de Budapest, que acaban de grabar su primer disco “Words of silence” y que practican un estilo más gótico que sinfónico, melódico y con unas bases no excesivamente cañeras, con una voz muy dulce y melosa. Desgranaron los temas de su disco en unos 40 minutos, entre los que reconocí los 3 temas que había escuchado en Youtube para investigar de qué palo iban: “Fallen angel” , “Enemy of yourself” y “Shattered”. Se les notó la juventud y la falta de tablas, y el técnico de sonido les hizo un flaquísimo favor al dejar mudo al teclista hasta casi el final de su concierto, con lo que el resultado fue un poco pobre, ya que, si a una banda de este estilo le dejas sin teclados (que, además de teclados suelen aportar samplers y/o grabaciones de coros, orquestas, etc) la dejas vendida. Aún así, tengo que decir que  me gustaron; algunas melodías vocales me parecieron realmente buenas y no se me hizo pesado escucharles, porque las canciones no son excesivamente largas. Ojalá tengan suerte.

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Llegados a este punto, me vais a permitir hacer un inciso y romper una lanza a favor de la gente que telonea a los grandes. Hoy en día el negocio musical está tan… mal, vamos a decir,  que abrir los conciertos de las estrellas les supone mucho dinero a los grupos que lo hacen, porque aparte de no cobrar (al menos, no su caché habitual), tienen que pagar dinero por tocar. No sé si lo harán ellos, o su discográfica, o su manager si lo tienen; pero pagan. Esto es así. Si alguien os dice lo contrario, no le creáis, porque es una sucia mentira. Así que me gustaría pediros, sobre todo a l@s que sois (somos) músicos, (porque quizá algún día podemos ser nosotros quienes pasen por esto) que la próxima vez que vayáis a un concierto, veáis también a los teloneros, les aplaudáis y, si vuestra economía os lo permite, les compréis su género; ya que ese puede ser el único dinero que se lleven a casa por su trabajo.

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Con Sorronia después del show

Volviendo al asunto, a las 21:30 volvieron a apagarse las luces de la sala y empezó a sonar una intro muy orquestal, mientras iban apareciendo los protagonistas de este “Colours in the dark” tour: Christian Kretschmar a los teclados,  Max Lilja al cello, Alex Scholpp a la guitarra, Anna Portalupi al bajo y el showman que además es batería Mike Terrana. Tras la intro, la banda abrió fuego con “In for a kill” del segundo trabajo “What lies beneath” y ahí apareció en el escenario la protagonista, vestida con pantalones y sobrecamisa de rejilla negra.  Empalmaron con “500 letters” del nuevo disco y con “Damned  & divine” del primero (“My winter storm”). Aquí, nos saludó en un castellano con marcado acento argentino (aprendido de su marido, supongo) y nos dijo que estaba encantada de vernos y esas cosas. Después repasó un poco más sus dos primero discos con “Falling awake”, “Dark star” y  el que fue su primer single en solitario(como dijo ella, “una canción muy especial, porque con ella empezó mi carrera como solista”) “I walk alone”, para luego dejarnos el single de presentación de este nuevo álbum, “Never enough” , en el cual dejó que la banda hiciera pequeños “minisolos”, en el que merece una mención especial el del cello, que en algunas partes sonó a guitarra. Brutal.

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Mientras se producía el desbarre, la finesa se cambió de ropa. Apareció con una falda roja y un top negro y continuó el concierto con un par de temas antiguos, “Anteroom of death” y “Die alive”, para luego centrarse de nuevo en el  disco recién sacado con “Mystique voyage”, “Neverlight” y “Medusa” , temas con los que dio por terminado el concierto, tras unos 65 minutos.

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Para el único bis (a pesar de que la gente pidió más) volvió a cambiar de vestuario y salió con el largo abrigo negro con capucha con el que aparece en la portada del cd y nos entregó tres temas, que fueron “Victim of ritual” también del nuevo disco; terminó con “Until my last breath” del segundo y entre ambos, la única concesión a su carrera con Nightwish, “Wish I had an angel” que sonó potentísima y que el respetable recibió con agrado.

Y ya está. Tras un total de 75-80 minutos, se despidió definitivamente.

En honor a la verdad, fue un buen concierto. La Santana 27 es una buena sala, amplia, cómoda y con escenario grande.  El sonido fue bueno en general, salvo que al cello se le oyó poco y el guitarrista sonó un poco enguarrado  en algunos momentos puntuales. La banda es buena, Mike Terrana es un espectáculo en sí mismo (en los ritmos lentos y/o pesados, entre un golpe de caja y otro hacía mil chorradas con las baquetas, llevaba los platillos con una caricatura de él mismo, más personalizado imposible, y ¡pintados de blanco!). Anna resultó ser una bajista que se compenetró muy bien con Terrana y sonaron sólidos, y los demás supieron estar en su sitio y cumplieron. Tarja ha evolucionado a mejor desde que la vi en el Metalway. Entonces, acababa de sacar su primer LP en solitario, tenía que acostumbrarse a un nuevo rol, a una nueva banda, tenía poco repertorio, era un festival…Varios años después, se la ve más relajada, más suelta, con mejor pose en el escenario y, aparentemente, disfrutando más.

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El “pero” (siempre hay un “pero”), la duración. Creo que 3 discos en solitario y 5 con Nightwish dan para más. Quizá pensase que, para el público que había, era suficiente (seríamos unas 250 personas, siendo generoso).

Las sensaciones que tuve durante el viaje de vuelta fueron raras. Había visto un buen concierto, de buenos artistas, con buenas canciones; pero las composiciones actuales de (o para) Tarja no me causan el mismo nivel de emoción que me causaban las que Tuomas hacía para ella. Entonces, viajé mentalmente en el tiempo hasta esa misma sala en 2008, cuando Nightwish presentó su primer disco sin Tarja. Y recordé que sentí que Anette , siendo una buena vocalista, no me causaba el mismo nivel de emoción que me causaba la voz de Tarja interpretando esos temas. Desde la escisión siento que los dos productos resultantes (Tarja sin Nightwish-Nightwish sin Tarja), aunque no están exentos de calidad, me emocionan y me gustan menos que lo que hacían cuando estaban juntos. Por lo tanto, si junto todo esto, llego a la conclusión de que la respuesta es SI. Tengo nostalgia de los primeros Nightwish…

Texto y fotografías: Dr. Moreau Frankensguitar

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