TIEMPOS MODERNOS

Queridos Frankensmaniac@s:

 

 

Aprovechando que la pasada noche ha sido la gala de los OSCARS y que también este  mes de febrero se cumplieron 82 años del estreno de una obra maestra del cine, TIEMPOS MODERNOS, me veía en el deber de reivindicar y recordar la injusticia habitual de los premios de la academia de HOLLYWOOD, los denominados OSCARS, con grandes obras del 7ºarte. Es el caso de este film del inmortal CHAPLIN. OSCARS que, casi siempre, evitan premiar lo políticamente incorrecto aunque afortunadamente la historia acaba poniendo en su sitio a unos y otros. TIEMPOS MODERNOS no consiguió ninguna estatuilla, pero continua siendo intemporal y resiste el paso de los años con asombrosa jovialidad.

 

 

La película, estrenada en Nueva York un 5 de febrero de 1936, sigue tan fresca y abordando una problemática tan actual como la que nos anticipaba CHAPLIN: La deshumanizacion del hombre en el trabajo mecánico. Se pasa a ser parte del engranaje de las máquinas de producción de las fábricas . Tal y como hoy en día los avances tecnológicos, que resultan muy celebrados y remunerados para las élites empresariales, pero nos hacen acabar siendo esclavos de un ritmo de vida endiablado y en el que, por ejemplo como pasa con los móviles, nuestros jefes nos tienen controlados en todo momento. En este clásico del cine, ya desde el principio, se percibe que el tiempo lo es todo en nuestro ritmo frenético de vida. Los títulos de crédito aparecen sobre el fondo de un reloj y el jefe de la fábrica de acero está controlando a sus trabajadores y acelerando la producción a cada instante , mientras hace un puzzle, por un circuito cerrado de televisión. Una televisión, por cierto, que como invento comercial no existía en la época de esta película.

 

 

 

No es baladí que la primera escena del film sea un rebaño de ovejas que caminan, apretadas y ordenadas por un redil, y luego el plano cambia a unos trabajadores saliendo de la boca de un metro. CHAPLIN era un visionario por que perfectamente podría tratarse de un día de nuestra vida laboral.

 

 

Asimismo los circuitos cerrados de televisión, para controlar los trabajadores, ya no es una “Charlotada” más de la película. En la actualidad llegamos a extremos como que un gigante comercial, AMAZON, ha comprado la patente para desarrollar una pulsera que sea capaz de rastrear los movimientos de los trabajadores. Esta pulsera permitiría conocer la ubicación, en todo momento, de todos los trabajadores de la compañía y hasta cuanto tiempo han descansado. En TIEMPOS MODERNOS , CHAPLIN , ya nos lo muestra en la escena del jefe que reprende a CHARLOT, por medio de una pantalla, por fumar en el baño y ausentarse unos minutos del endiablado ritmo de producción.

 

 

Y el CHAPLIN visionario del futuro, que nos podrían deparar los TIEMPOS MODERNOS, nos muestra una máquina para alimentar automáticamente a los trabajadores y que no desperdicien ni un minuto de la producción en cadena. Quizás AMAZON también adquiera esa patente.

 

 

Y es que TIEMPOS MODERNOS,  con sus 82 años, es tan actual como su titulo. Las consecuencias de los avances en la industria están presentes, por desgracia, en nuestros tiempos. Así, en una secuencia de la película ,el protagonista está desbordado por el ritmo frenético de la máquina y acaba casi triturado. A consecuencia de este ritmo estresante acabará loco con el consiguiente despido. El paro le acarreará la consiguiente miseria existencial deseando incluso no salir de la cárcel. Exactamente como hoy en día una pérdida de empleo nos puede conducir al horror de los  desahucios y en el peor de los casos a los suicidios.

 

Pero CHAPLIN siempre afronta las penurias con alegría y en esta película no iba a ser menos. Nos deja para el recuerdo escenas fabulosas como la noche que pasan solos la pareja protagonista en un centro comercial; donde el trabaja como vigilante de seguridad. ¿Quién no se ha imaginado alguna vez lo divertido que sería algo así? O momentos hilarantes como cuando está CHARLOT en el comedor de la cárcel y un recluso oculta cocaína en el salero.

 

 

Solo un genio, como CHARLES CHAPLIN, es capaz de mostrarnos una denuncia social y las miserias de la vida moderna arrancándonos una sonrisa. La escena final nos muestra como no hay nunca que perder la esperanza en que vengan tiempos mejores. En ella se ve a la pareja de enamorados, unidos por la miseria, huyendo de la mano hacia el horizonte de un mundo mejor simplemente por estar juntos.

 

Y es que el futuro siempre es incierto y CHAPLIN sabe mucho de ello. El director y protagonista se quedó ,en la realidad, huérfano desde temprana edad y vivió la cruda miseria en su Inglaterra natal. Caprichos del destino hicieron que fuese el, y no su hermano mayor, el que aterrizase con su compañía teatral en América brindándole el haber pasado a la historia como uno de los más grandes cómicos con su personaje de CHARLOT. Personaje que, en TIEMPOS MODERNOS,  hará su última aparición. Eso sí, desde 1914 que empezó, tendrá voz por primera y única  vez; en la parodia de italiano cantado de la canción francesa, “Je cherche après Tinite”, de Leo Daniderff.

 

 

Así es que amig@s, si no habéis visto esta obra maestra del cine, no tardéis tanto como la academia de HOLLYWOOD en valorar la labor artística del gran CHARLES CHAPLIN. Y es que a pesar de concederle un OSCAR  por su película de 1929, “The Circus”, primera edición de los OSCARS, no fue hasta el año 1972 que le concedieron el segundo en forma de honorífico. Esta segunda estatuilla es uno de los momentos más memorables en la historia de estos premios, por ser la ovación y aplausos más larga acontecida en la historia de los OSCAR, más de cinco minutos de duración.

 

 

Aunque el reconocimiento del público, incluso hoy en día, lo tiene y perdurará en generaciones venideras. Ya el propio CHAPLIN nos decía algo que debería ser una máxima en nuestras vidas aceleradas:

“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos; por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos”