VENGADORES: EL FIN DE UNA ERA

(Este artículo no contiene destripamientos)

¿Por dónde empezar, Igor, siendo éste el final? ¿Por el principio, quizá?

Los cimientos

Hace 11 años dio comienzo una idea que debía construirse ladrillo a ladrillo; con unas líneas generales y ciertos nexos de unión. Una arquitectura progresiva que fuese dando cuerpo a un universo completo de grandes héroes e historias apasionantes. Un desarrollo sostenido de personajes con los que imbricar tus propias emociones, tus afectos y preferencias.

Todo ello nos llevó a un punto y aparte; como lo fue la impactante Infinity War, que nos dejó estupefactos; propiciando una pausa que nos permitiese asimilar sus demoledoras consecuencias. Se trataba del prolegómeno de la conclusión, avocando a sus más emblemáticos protagonistas, a este… punto… y final.

Era… inevitable.

Veintidós películas orquestadas para coreografiar a un maravilloso elenco de personajes inconmensurables; para entretejer la cartografía de sus vidas, aventuras y desventuras; para vincular tu alma a la engastada gema en la que se ha constituido el Universo Cinematográfico Marvel, haciéndote partícipe del vaivén emocional.

Sin duda, 22 películas que resulta imprescindible visualizar antes de la traca final. El filme está plagado de referencias a los anteriores y también a los comics. Es un gozo mayúsculo deleitarse en las conexiones establecidas y en los, tan esperados como augurados, momentos que se han plasmado de forma magistral.

Vengadores: Endgame

Se trata de una obra inspiradora y evocadora. Es evidente entonces que afrontamos 182 minutos de glorioso apogeo.

La creciente marea de acontecimientos que se suceden hace que el relato nos arroje por una vertiginosa montaña rusa de sentimientos y sensaciones. La tensión creciente nos separa del respaldo, nos atrae hacia la escena y nos sumerge de lleno en ella, como si fuésemos un Vengador más.

El trepidante progreso de la trama adquiere impulso, azuzado por el apremiante objetivo de la misión, pues no en vano es la misión de sus vidas, y de las nuestras también.

Cénit

Y cuando alcanzamos el hito de la última hora, rebasamos el horizonte de sucesos y nos precipitamos indefectiblemente en una vorágine extasiante de épica colosal.

Se trata de una conflagración de escala titánica donde los sentidos son abrumados y el corazón se compunge, dilata, contrae y explota en una inacabable consecución de momentos gloriosos, donde victoria y derrota coexisten ante el umbral de la incertidumbre.

Sea como fuere, tanto la una como la otra, exigen sacrificios en su altar. Es el precio a pagar. Y el valor del premio demanda la más férrea de las determinaciones: «¡cueste lo que cueste!«

Colofón

El gozo y la angustia se superponen, y toca sobreponerse al resultado que, como en cualquier saga épica, implica un final tan heroico como trágico: quedo como el silencio, delicado como un baile, tierno como un beso, cálido como la palpitante sangre.

Y tras esta era de grandes proezas, lágrimas amargas y risotadas excelsas… «Excelsior!» ¿Qué queda por decir, Igor? Nada. Ya se ha dicho suficiente. «Nuff said!«

Después de tantos años embarcados en esta odisea; después de una vida de lucha; podemos disfrutar, al fin, de una vida sencilla.

Y todos estos hechos retumbarán en nuestros corazones como el resonante tronar del martillo contra el yunque.

¡Vengadores, Reuníos!